Gilda Sánchez

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• Me pregunto al observar a un creciente número de adultos mayores que ya no cae dentro del estereotipo de los viejos de antes en vías de retiro y en disminución, sino todo lo contrario, que están vigentes, vitales y en continuo crecimiento emocional, intelectual y espiritual, si se está dando una especie de rejuvenecimiento de la tercera edad

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¿Será que esto implica un replanteamiento sobre el período que abarcan los años productivos en la actualidad?

Veo que hoy en día, existe una proporción creciente de adultos mayores  vigorosos, de clases media y alta en su séptima década, que se jacta de un excelente estado físico y mental  y  que en su mayoría son abuelos deportistas, hiperactivos, actualizados y vigentes.

Cada vez me topo más con adultos mayores que son independientes, viajeros, estetas y jóvenes de espíritu, emancipados de prejuicios, que toman en sus manos su propio destino con una sorprendente lucidez. Me doy cuenta que frecuentemente los 70 años de ahora ya  no muestran los signos y características de fragilidad por la edad que eran comunes hace 20 años.

Me es claro que a  estos nuevos septagenarios los guían el optimismo y una visión positiva sobre el paso del tiempo, en la que se incluyen los fracasos como forma de aprendizaje. Son personas maduras que frente a las experiencias dolorosas reflexionan, aprenden, elaboran duelos más cortos y pasan a otra cosa. Son muy resilientes.

También me resulta obvio que para este grupo de mayores, no hay tiempo que perder, pero sí mucho por vivir y redescubrir, lo que es evidente al observar su actitud. En síntesis, son mentes jóvenes en cuerpos que ya no lo son, aunque gozan frecuentemente de un cuerpo tan atlético que muchos de 30 y 40 años envidiarían.

Con su inteligencia emocional y su economía resuelta,  me sorprende que muchos además sacan ventajas sustanciales frente a otras generaciones más jóvenes. En su mayoría no se jubilan y continúan trabajando en aquello que alguna vez eligieron por vocación. Todos sin excepción renuncian a ser llamados  sexa o septa genarios, ya que identifican en esa etiqueta una connotación negativa y desactualizada. Andan en busca de una nueva nomenclatura capaz de definirlos.

Algunas voces anónimas en las redes sociales ya los bautizaron como “sexalescentes”, en alusión a un nuevo tipo de sexualidad de la que ellos hablan donde el erotismo es central ayudado por hormonas,  fármacos y prácticas espiritualesque contribuyen a vigorizarlos.

¿Se puede hablar entonces de una especie de rejuvenecimiento de la tercera edad? ¿Significa esto mucho optimismo o un replanteamiento sobre el período que abarcan los años vitales en la actualidad?

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