Gilda Sánchez

Obsolescencia planeada en los productos: la historia de uno


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Guillermo Fárber nos comparte la siguiente reflexión: “En efecto, todo por servir se acaba y acaba por no servir”.

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Cuando los productos norteamericanos empezaron a perder su calidad y prestigio mundial…

Hoy los chinos nos pueden dar clases de esto…

A propósito de este perverso hecho, la obsolescencia, hoy incorporada en prácticamente todos los productos que consumimos, me dice un ex compañerito de la universidad: “Esta historia me recuerda que el profesor Villamil en su clase de publicidad nos contó la historia de las máquinas Singer.

maquina de coser singerEvoco de memoria. La fábrica Singer se dio cuenta de que sus máquinas de coser manuales estaban tan bien hechas que la gente dejó de comprarlas, pues ya tenían una que funcionaba muy bien. Entonces lanzaron la oferta de cambiar sin costo su máquina vieja por una nueva. La gente atrapó este anzuelo, que era un engaño pues las máquinas nuevas tenían piezas que se gastaban con el uso, y así la gente se veía obligada, o bien a reparar su máquina, o a adquirir una nueva. Fue entonces (yo digo) cuando los productos norteamericanos empezaron a perder su calidad y su prestigio mundial.

Parece que hoy los chinos nos pueden dar clases de esto. En fin, nuestra propia vida es perecedera. “En efecto, todo por servir se acaba y acaba por no servir”.

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